
Al este de Montpellier y bajo el Mont Saint Clair preside la ciudad de Sète y la albufera de Thau transformada en un inmenso criadero de ostras. Frente a Sète, el pequeño puerto de Bouzigues ha dado su nombre a la denominación de origen de las ostras producidas en este lugar. El agua de mar que entra tímidamente por los canales de Sète acaricia las ostras de Bouzigues que se crían verticalmente, pegadas sobre cuerdas atadas a estacas de madera. La punta de los palos asoma todo el día con la misma discreción en aguas casi inmóviles que carecen de mareas pero no de corrientes lo que permite la debida oxigenación y alimentación de los moluscos.



Estamos ante un producto de gran calidad porque es muy difícil conseguirlo ya que los productores ganaderos del ganado ovino prefieren esperar a que el cordero sea más mayor para sacarle mayor rendimiento. Pero el Xai de Cal Puigpelat es el más solicitado por los mejores cocineros del país. En los últimos 23 años su propietario, Josep Puigpelat ha conseguido un cruce entre la oveja segurenca y ripollesa dando como resultado una excelencia gastronómica de máxima calidad.