
No podía resistir la tentación de dedicar este artículo a una polémica de estos últimos días que ha servido para alimentar más de una airada y subversiva reacción del progresismo patrio y los medios que le dan cobertura. No podía porque afecta a un programa en el que participo y del que me siento muy orgulloso, y del que desde el pasado jueves me siento aún más orgulloso, y a un periodista con el que seguramente tenga muchas discrepancias, pero que el otro día ofreció toda una lección de lo que significa tener principios y valores y actuar conforme a ellos, frente a esa izquierda que solo obedece al principio de que el fin justifica los medios y por lo tanto todo vale.



Desde hace unos años pasan cosas absolutamente increíbles pero, con los políticos que nos gobiernan no me extraña nada porque como dijo Alfonso Guerra “este país no lo conocerá ni la madre que lo parió”. Pero como no estoy aquí para hablar de política sino de gastronomía voy directo a lo que quiero decir.
¡Nos veremos en el cielo!