El cambio producido en Estados Unidos tiene muchos más significados y alguna lección importante para España. Por de pronto, estas elecciones midterm han provocado el mayor vuelvo político en la Cámara de Representantes de Estados Unidos en 60 años, desde 1946. Los republicanos obtienen 60 escaños más en la Cámara de Representantes (la composición queda de momento en 239 frente a 196) y ganan seis asientos más en el Senado. La insufriblemente políticamente correcta Nancy Pelosy tiene que abandonar la presidencia de la Cámara para cedérsela al congresista por Ohio, John Boehner.

Caída de Obama, triunfo del ‘tea party’
En sólo dos años, los norteamericanos han puesto, prácticamente, punto final a la era Obama. Podría decirse, parafraseando a Leyre Pajín, que la conjunción astral ha sido un desastre, un choque directo y demoledor para Obama y para Zapatero, dos cadáveres políticos.
El cambio producido en Estados Unidos tiene muchos más significados y alguna lección importante para España. Por de pronto, estas elecciones midterm han provocado el mayor vuelvo político en la Cámara de Representantes de Estados Unidos en 60 años, desde 1946. Los republicanos obtienen 60 escaños más en la Cámara de Representantes (la composición queda de momento en 239 frente a 196) y ganan seis asientos más en el Senado. La insufriblemente políticamente correcta Nancy Pelosy tiene que abandonar la presidencia de la Cámara para cedérsela al congresista por Ohio, John Boehner.
El cambio es una auténtica revolución, que va más allá de la lógica de los contrapoderes tan caros e interesantes del sistema americano. Porque la derrota es demoledora para esa estupidez suicida de la corrección política, el travestismo del socialismo y del tardocomunismo. Obama ya no podrá llevar hacia el socialismo a la primera potencia mundial a favor de la libertad.
El gran triunfador ha sido el ‘tea party’, la sociedad civil, no los republicanos en cuanto tales, pues estos desfondados han sido desbordados por el rearme moral de los ciudadanos. La tesis demócrata de que esa supuesta radicalización sería perjudicial ha saltado echa añicos. Figuras emergentes de los tea parties entran en el Senado, como es el caso de Rand Paul, de Kentoucky, hijo del gran Ron Paul, uno de los fundadores del movimiento en su primera etapa, y Marco Rubio, de Florida, de origen cubano y absolutamente partidario del derecho a la vida, de la familia y contrario a la intervención del Estado. El ‘tea party’ ha plantado cara al cinismo del sistema y ha triunfado, ha abierto las ventanas al aire fresco de la calle y ha ido con la verdad por delante. Es el mismo esquema y el mismo estilo de la Plataforma de las Clases Medias. Las diferencias están en el marco, porque en Estados Unidos la libertad de expresión es mayor y la sociedad civil está menos intervenida, menos asfixiada.
Los resultados entrañan una lección para el PSOE, porque se viene abajo la figura de San Obama como referencia. Pero también para el PP y sus corifeos y lacayos, porque la gente se ha cansado de las mentiras de unos y otros y se ha puesto a pensar por libre, a hablar en voz alta, y su voz suena bien, con los sones nítidos del sentido común, con la pasión de la libertad y con la dignidad de quienes no quieren ser el cajero automático de los políticos y están en contra de que les expolien y les amarguen la vida mientras les dicen que se la van a arreglar.
Lo dicho: los aires que llegan de Estados Unidos son los mismos que nos gusta respirar a los miembros de la Plataforma de las Clases Medias.
Por Enrique de Diego.


