INTERPALM, la Asociación Interprofesional de las Palmípedas Grasas que agrupa a empresas
dedicadas a la producción, transformación y comercialización de su carne y derivados, sigue
apostando por el modelo tradicional de cría de estos animales. Un proceso que ha permitido
que España se haya convertido en el cuarto país productor a nivel mundial por detrás de
Francia, Hungría y Bulgaria.
INTERPALM, la Asociación Interprofesional de las Palmípedas Grasas que agrupa a empresas dedicadas a la producción, transformación y comercialización de su carne y derivados, sigue apostando por el modelo tradicional de cría de estos animales. Un proceso que ha permitido que España se haya convertido en el cuarto país productor a nivel mundial por detrás de Francia, Hungría y Bulgaria.
LA PRODUCCIÓN TRADICIONAL DE FOIE GRAS EN ESPAÑA CONVIERTE AL PAÍS EN EL CUARTO PRODUCTOR MUNDIAL

INTERPALM, la Asociación Interprofesional de las Palmípedas Grasas que agrupa a empresas dedicadas a la producción, trnsformación y comercialización de su carne y derivados, sigue apostando por el modelo tradicional de cría de estos animales. Un proceso que ha permitido que España se haya convertido en el cuarto país productor a nivel mundial por detrás de Francia, Hungría y Bulgaria.

Según explicó el presidente de Interpalm, Jordi Terol, durante la celebración de una jornada de degustación para blogueros y periodistas gastronómicos celebrada ayer en Barcelona, “durante los últimos treinta años el consumo de foie gras en España ha experimentado una importante evolución”. Tanto es así que se ha pasado de un producción anual que se situaba entorno a las 70 toneladas en los años 80, a 1.200 toneladas que se producen en la actualidad cada año. Al contrario de lo que ha podido ocurrir en otros países productores, España ha mantenido durante décadas los máximos estándares de calidad en el proceso de cría, lo que ha permitido que la gastronomía del pato tenga un importante peso en la sociedad actual. Con la celebración de la Exposición Universal de Sevilla y de los Juegos Olímpicos Barcelona ’92, el país se convirtió en una ventana al mundo, lo que, según Terol, supuso “un punto de inflexión para el consumo de foie”.

Tal y como matizó el presidente de la Asociación Interprofesional de las Palmípedas Grasas, a lo largo de las últimas décadas se ha formado “un consumidor noble, bien posicionado y amante de la gastronomía”. El perfil ha cambiado y hoy en día se ha conseguido que el mercado español sea más exigente que el de otros países.

La gastronomía de pato ha conseguido obtener su peso específico y éste es uno de los motivos por los cuales INTERPALM se encuentra inmerso en una importante campaña de promoción en el sector gastronómico con distintas jornadas de degustación a lo largo de la geografía española.

En la cata taller celebrada ayer en la Escuela de Cocina Coquus, los participantes, que se convirtieron en chefs durante más de una hora, pudieron descubrir los secretos de la cría de estos animales que se alimentan a base de cereales de altísima calidad. Precisamente las propiedades de su alimentación y las vastas extensiones de terreno de las que disfrutan los patos permiten obtener unos productos exclusivos.