AJOBLANCO

 

El ajoblanco es una sopa fría andaluza de almendra, pan, aceite de oliva, vinagre, ajo y eventualmente huevo, servida normalmente con trozos de fruta fresca. Suele servirse fresco en los meses calurosos de verano.

Este plato pudo haber tenido su origen en la gastronomía romana, o, más probablemente en la gastronomía griega. Se disputan Aceuchal, Palomas y Puebla de la Reina la invención del ajoblanco, pero de lo que nadie duda es del origen humilde del plato. Existe una salsa caliente parecida, llamada ajopollo.

Ingredientes:

200 g de almendras peladas sin tostar
2 dientes de ajo
0’25 l de aceite de oliva refinado suave
50 ml de vinagre suave
3 migas de pan blanco
Clara de huevo
Sal
1,3 l de agua

Elaboración:

Moler la almendra hasta dejarla muy fina, tanto que parezca mazapán. Una vez picada, añadir la miga de pan blanco que ha estado en remojo con vinagre, clara de huevo, sal y un poco de agua. Añadir aceite poco a poco hasta conseguir una pasta consistente, ayudados por una batidora. Agregar agua suficiente y corregir de sal y vinagre si hiciera falta. Y listo.