Hablar de las patatas fritas Sarriegui es hablar de la máxima calidad de lo conocido hasta ahora en España. Son patatas fritas que, aunque envasadas para su distribución a nivel nacional, están preparadas a diario para no perder la máxima calidad y para cumplir con los clientes ya que es una empresa familiar situada en la parte vieja de la ciudad de San Sebastián.

 

 

 

Patatas Sarriegui.

Hablar de las patatas fritas Sarriegui es hablar de la máxima calidad de lo conocido hasta ahora en España. Son patatas fritas que, aunque envasadas para su distribución a nivel nacional, están preparadas a diario para no perder la máxima calidad y para cumplir con los clientes ya que es una empresa familiar situada en la parte vieja de la ciudad de San Sebastián. La producción es pequeña pero suficiente para suministrar a sus clientes de Guipúzcoa, Alava, Vizcaya, Navarra, Barcelona, etc. Las patatas son de una calidad extraordinaria ya que lo que busca esta empresa es la excelencia en su producto con una esmerada selección de la patata, aceite de oliva virgen extra y sal, sin conservantes ni colorantes. Un producto natural al 100 x 100. El resultado es una excelente patata frita que en boca nos recuerda a los sabores tradicionales de la infancia, o sea, natural.

En todo el proceso de elaboración se tiene especial cuidado en la limpieza de los posibles defectos de la patata, verdeado, ojos, golpes...  se vigila la temperatura de fritura, el tiempo de escurrido y se efectúa una nueva revisión ocular por si hubiera algún fallo de coloración, se sala manualmente,  en el caso de las patatas "con sal"  y por fin se empaqueta y almacena procurando un mínimo stock para garantizar la máxima frescura del producto.

En todo el proceso no interviene ningún aditivo ni conservante distintos de la patata, aceite de oliva y, en su caso, sal. Tienen 3 formatos que son bolsas de 50 y 150 gramos con sal y bolsas de 150 gramos sin sal. P.V.P. aprox. entre 2,20 y 2,70€.